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El tema electoral no me quita el sueño

El empresario que tomó las riendas del sector hace unas semanas anticipa que se mantendrá el crecimiento a doble dígito, a pesar del alentamiento que caracteriza a los años previos a la elección federal“Como venga la pelota”, así se planta el nuevo dirigente de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), Jacobo Buzali

, de cara a 2017, preludio de un año que plantea la posibilidad de una nueva alternancia política.

 En entrevista con 24 HORAS, el empresario habla de sus retos a sólo unas semanas de haber asumido la presidencia a un sector que aporta 6.5% del PIB nacional y unos 700 mil empleos, aglutina a unas 350 marcas y cuenta con 80 mil puntos de venta en todo el país.

 El empresario anticipa que la industria continuará este año con un crecimiento de doble dígito, a pesar del “alentamiento” que ocurre normalmente en el año previo a una elección federal.

El también propietario de la franquicia Pakmail en México, una marca que trajo de Estados Unidos en 1993, un año antes del llamado “error de diciembre” que desembocó en una crisis, se refiere a 2016 como un buen año para el sector, a pesar de la incertidumbre por la elección en el vecino país.

 ¿Cuál es el balance del año pasado y lo que va de este 2017?

 2016, fue un buen año. El último semestre más  complicado que el primero por la incertidumbre en Estados  Unidos, la gente tiende a parar la velocidad cuando no ve un panorama claro. Sin embargo volvimos a crecer por arriba de 10%, que es algo que ha sido repetitivo en los últimos cinco años.

 Hubo una desaceleración porque la gente quería esperar a ver qué pasaba en EU. Pasó lo que nadie esperaba. El primer trimestre de este año ha sido bastante bueno, mucho mejor de lo que se esperaba. El efecto Trump parecía que iba a ser algo como un acabose total y no ha pasado, ni con las franquicias, ni con la Bolsa, ni con el dólar. La gente sigue chambeando. No fue tan desastroso como parecía.

 Los analistas económicos perciben todavía cierta incertidumbre…

 Sin duda es un año de retos por dos factores. El primero porque 2018 es de elecciones y normalmente, incluso un ejercicio antes, es más lento. La gente quiere ver qué va a pasar, pero hemos pasado del PRI al PAN, del PAN al PRI y al final, a nuestro nivel de empresarios nunca pasa algo que digamos ha sido el acabose.

 El segundo es el efecto Trump en el entorno mundial, pero también es momento de demostrar que no tenemos que depender de terceros países. Es necesario reactivar el consumo interno. Esto ha sido una sacudida para decirnos a nosotros mismo que sí podemos, y sacarnos del área de confort.

 ¿Qué garantías ofrece en este momento comprar una franquicia?

 El riesgo, que es mucho menor que abrir tu propia empresa, aunado a que guardar el dinero en el banco, definitivamente no es la mejor opción. A nivel mundial es el modelo más exitoso que hay.

Se compara con un viaje a Acapulco, en donde los negocios tradicionales son la carretera libre y las franquicias la autopista de cuota; vas a tener que pagar por usarla, pero tienes protecciones, llegas más rápido, te puedes accidentar, aunque las probabilidades son menores. La libre, es más peligrosa, insegura y lenta; también puedes llegar pero mucho más tarde.

 ¿El electoral es un tema que preocupa? No es un tema con el que viva todos los días, qué pasa si el día de mañana viene López Obrador o cualquier otro. Estoy acostumbrado a los trancazos, no dejo que eso me quite el sueño, al final si pasa tienes que sortearlo. Como ocurrió con el alza del dólar, nos hemos ajustado. Me han tocado alternancias, crisis, el error de diciembre.

 El primer trimestre de este año ha sido bastante bueno, mucho mejor de lo que se esperaba. El efecto Trump parecía que iba a ser algo como un acabose total y no ha pasado, ni con las franquicias, ni con la Bolsa, ni con el dólar. La gente sigue chambeando. No fue tan desastroso como parecía.